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Lo desarrolló un odontólogo argentino a partir del cemento
Portland
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El primer trióxido mineral local se endurece en 15 minutos
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Mejora la adherencia a cavidades debido a que sus partículas
son más pequeñas que las existentes hasta ahora
Por
increíble que parezca, el mismo cemento Portland que
se usa para levantar una pared puede regenerar tejidos
dentarios. Así lo determinó un odontólogo argentino
de 39 años que, luego de un lustro de investigación
ad honórem, creó un material con ese cemento modificado,
que puede desde reparar caries hasta reconstruir en
días la estructura interna de un diente y salvarlo de
afecciones que hasta ahora se resolvían con tratamiento
de conducto o extracciones.
"Es
cemento específico, autorizado por la Anmat, sin contaminantes
ni metales pesados", asegura el doctor Gabriel
De Castro, que realizó la presentación científica de
su creación en el último Congreso de la Sociedad Argentina
de Endodoncia, Cosae 2004.
La
cualidad más importante de este primer trióxido mineral
argentino es su alta capacidad osteoinductora, es decir,
de regeneración de tejido óseo o dentario dañado o ausente,
como puede ocurrir en la raíz por un golpe o insuficiencias
orgánicas. Este nuevo mecanismo químico es el que justamente
lo diferencia de los tres "competidores" que
actualmente se comercializan y abre una nueva línea
de conocimiento e investigación en odontología.
"Hasta
ahora, teníamos que inducir la necrosis de la superficie
infectada, rota o ausente para que el organismo pudiera
activar los osteoblastos, las células que producen tejido",
explica el especialista, egresado de la Facultad de
Odontología de la Universidad de Buenos Aires.
A
diferencia de los trióxidos de producción estadounidense,
brasileña y uruguaya, el nuevo material reduce a 15
minutos el tiempo de fraguado, contra las dos horas
y cuarto de uno de los otros tres productos, y mejora
la adherencia a conductos y cavidades, debido a que
el tamaño de sus partículas es casi un tercio del de
sus "pares". Esto fue lo que en 2003 llevó
a que el proyecto del doctor De Castro ganara la "Mención
especial de honor: Premio Margarita Muruzabal",
que cada año otorga la Sociedad Argentina de Endodoncia
y la Asociación Odontológica Argentina.
"El
proceso de fraguado se produce en dos etapas y el material
alcanza una resistencia compresiva de entre 30 y 70
megapascales -explica el investigador-. En la primera
etapa, el material se endurece a los 15 minutos para
que el paciente pueda realizar sus actividades con normalidad;
en la segunda, que tarda 28 días, ocurren todos los
procesos químicos y orgánicos."
Sin
embargo, distintos ensayos realizados en ratas y en
perros por el profesor doctor Clovis Monteiro Bramante,
de la Universidad de San Pablo (Brasil), demostraron
que la formación de los tejidos comienza apenas el producto
entra en contacto con el organismo. Lo mismo ocurrió
en pacientes de todas las edades, en los que se observaron
reconstrucciones avanzadas en raíces, tejidos alrededor
de los dientes y distintos conductos a los 15 días de
iniciar el tratamiento.
"Un
caso habitual es el de los chicos que se golpean la
boca y se fracturan un diente -pone De Castro como ejemplo-.
Esto se soluciona cuando se coloca el trióxido en la
pulpa."
Con
el paso del tiempo
Otra
cualidad de este cemento modificado es que, aunque pase
el tiempo, los componentes no pierden sus propiedades.
Permanecen "dormidos" y se activarán cuando
el organismo necesite alguno de los "ingredientes".
"Este
material estimula la fosfatasa alcalina, disminuye los
mecanismos inflamatorios, no es citotóxico ni mutagénico,
y favorece los procesos de regeneración biológica",
resume De Castro. Todo se comprobó con exámenes realizados
por los doctores Griselda Polla, química analítica de
la Comisión Nacional de Energía Atómica, y Diego Oscar
Juárez, profesor de Anatomía Patológica de la Facultad
de Medicina de la UBA. Las doctoras Elizabet Ritacco,
presidenta de la Sociedad Argentina de Endodoncia; Nancy
Marchesi, profesora titular de la cátedra de Endodoncia
de la Universidad de Mendoza, y Elena Pruskin, del posgrado
de la Asociación Odontológica Argentina, contribuyeron
con sus conocimientos técnicos.
Y
con los buenos resultados de este primer producto, el
doctor De Castro fue un paso más allá: creó el primer
sellador del mundo en base a trióxidos minerales o cemento
Portland. "Laboratorios internacionales tratan
de lograr este material desde hace años y con presupuestos
millonarios", agrega De Castro.
Este
sellador puede usarse en zonas húmedas y también estimula
la fosfatasa alcalina cuando se altera el pH, pero "tiene
la capacidad de meterse en los lugares más recónditos
de la estructura del diente".
De
Castro intenta ahora formar un espacio en el que investigadores
"con ideas brillantes" puedan desarrollarlas
en nuestro país. Para ello, le exigió al laboratorio
que comercializa su creación que destinara un porcentaje
de las ventas en el nivel mundial a una fundación sin
fines de lucro para la investigación odontológica. "Desde
el año cincuenta, en nuestro país, no se desarrollan
productos odontológicos", dice.
Por
contrato, un porcentaje de las ganancias mundiales del
producto vendrán a la Argentina para solventar la investigación
local en odontología. "Quiero que todo proyecto
viable pueda realizarse", finaliza con énfasis. |